¿Lo digo o no lo digo?

Muchos son los motivos que llevan a mantener la boca cerrada, a callarse, aunque se crea tener un concepto totalmente diferente a sus jefes, y esto se genera más por el temor ser despedido, a que lo mal entiendan y lo consideren un sublevado o un irrespetuoso.
¿Por qué siguen existiendo estos temores?

El problema son los trabajadores sumisos o acobardados, o los jefes obstinados y autoritarios.

Se ha visto que muchos buenos empleados que tienen capacidad de aporte interesante para la empresa, tienen que mantenerse callados, les toca que morderse la lengua, y si se atreven a decir algo es como sacar un momento de valor y arriesgarse a que tenga consecuencias nefastas.

Este tipo de ambientes donde el empleado debe mantener la boca cerrada, afecta la motivación, el ambiente y hace débil a la empresa.

Una empresa de cultura moderna y fuerte, permite que sus empleados hablen claro y que expresen lo que creen, así le lleven la contraria al jefe.

En la nueva empresa los jefes prefieren a empleados que se atrevan a llevarles la contraria, los dóciles y sumisos no son bien vistos, pues poco o nada aportan a la organización.

 Anteriormente los jefes preferían empleados serviles que siempre tenían un “si señor” para ellos, lo que enaltecía su ego.

Es el empleado quien hace de manera rutinaria la labor y además quien tiene una capacidad de observación de hechos, quien puede aportar para acciones de mejora, para rectificar, corregir e innovar, y es el jefe quien debe estar dispuesto a aceptar que se le lleve la contraria y que se presenten nuevas opiniones.

La nueva gerencia tiene claro que la expresión “no estoy de acuerdo” denota carácter y personalidad en el empleado y cambia su imagen frente a los directivos.

Lo importante es que cuando se opine y se lleve la contraria a un jefe se haga de buena manera, es decir, con todo el respeto que debe ser ante cualquier persona, y que la opinión sea sustentada. Un no sin fundamento en una necedad.

Hay muchos blogs que señalan que “saber decir No, es un arte”, y posiblemente así sea, pero tampoco conviene que se le pongan trabas a las ideas y a las opiniones.

Una empresa enfocada al mejoramiento continuo y a la innovación, es totalmente abierta para que se le lleve la contraria al jefe, inclusive estimula que esto suceda, pues es una manera de que todos y cada uno de los integrantes aportes para el beneficio de la calidad, del ambiente, de las estrategias, del servicio y de su resultado.

Si una organización es cerrada y no admite que se le lleve la contraria al jefe, el problema es la empresa misma, se denomina una compañía castradora de los talentos que no tiene intención de hacer procesos de mejora.

Trabajar con gente obstinada que siempre quiera que su equipo de trabajo le aplauda y sean serviles, es igual a sentirse Faraón de falsos reinos que ligeramente se caen. Ese tipo de empresas son de poca duración y sin cimientos sólidos en el mercado.