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7 razones no financieras por las que pueden fracasar las empresas

Expertos en negocios manifiestan que muchas de las nuevas empresas que fracasan en los primeros años de la vida empresarial, se debe a razones concernientes a asuntos financieros, teniendo en cuenta la capacidad, la previsión y los compromisos, así como por asuntos relacionados con la planeación estratégica y administrativa, dándole menos relevancia a otros aspectos.

Las actitudes y comportamientos individuales, la manera de pensar y la forma de ser, al igual que la forma de relacionarse con las personas así como asuntos personales, las creencias y los juicios que incide en la toma de decisiones, pueden desencadenar en situaciones que llegan a ser nefastas para un negocio.

Pensar con el corazón y por ende no tomar la decisión correcta evitando sentir lastima o remordimiento, puede ser motivo para que la empresa encube un problema que crecerá a grandes dimensiones, generando el desastre del negocio.

Igual, embriagarse de triunfalismo o creer que todo está bien porque el negocio marcha de la mejor manera dejando de lado la innovación permanente, el análisis de la satisfacción y la investigación de las tendencias del mercado, es igual a crear los orígenes para la incubación de razones para el fracaso del negocio.

En 7 razones no financieras por las que pueden fracasar las empresas, recopilo una serie de experiencias de más de 20 años, presentadas con anécdotas y con un análisis simple, ya que son casos reales del por qué muchas empresas sellaron su propio fracaso.

Con este documento espero que el lector tenga en cuenta que pequeños detalles hacen la diferencia entre el éxito o fracaso de un negocio, y mucho de ellos depende de la personalidad, la actitud, la forma de decidir y de actuar de los responsables de llevar adelante el proyecto empresarial.

7 razones no financieras por las que pueden fracasar las empresas, muestra algunas condiciones personales que en la vida familiar y social pueden ser virtuosas, no funcionan de la misma manera en los negocios.

Sin dar más o menos importancia a los factores posibles que pueden llevar al fracaso de una empresa, se presentan con una serie de anécdotas reales que ilustran de mejor manera el contenido, 25 historias en las que por respeto se alteran marcas y nombres de personas.

Siete razones no financieras que pueden llevar al fracaso de la empresa:

  1. Un coctel peligroso: Emoción y sentimiento, el caos en la decisión

Aquí se muestran los efectos de la decisión tomada a destiempo o bajo la presión por la impaciencia, así como las cargadas de sentimentalismo y emotividad.

  1. El letargo de la zona de confort, peor que una prisión

Dice el adagio que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y eso le sucede al empresario que deja de lado su necesidad estratégica porque en la actualidad le están fluyendo sus negocios, y peor de aquellos que dependen de un cliente grande que les copa todo el tiempo generándoles rendimientos favorables.

  1. La paradoja de lo filial y la amistad

Dar prioridad a la vinculación de la familia, trabajar con amigos sin aclarar condiciones, así como el conflicto entre socios, es uno de los factores de mayor riesgo en la vida empresarial.

  1. Un jefe tóxico que se hace despreciable

Hay quienes por su condición de empresario asumen una postura arrogante y poco favorable para conducir adecuadamente a su grupo de trabajo. Igual, otros toman decisiones arbitrarias escudadas porque son los dueños del balón (del negocio sin medir impacto o consecuencia.

  1. El desorden divorciado de la productividad

En la vida personal y empresarial, si no se tienen sistemas, procedimientos y controles, el nivel de probabilidad de que los proyectos salgan mal, es muy elevado.

  1. Conducir sin luces y a oscuras

La inercia, el impulso y la pasión no asegura el éxito de una empresa, se requiere tener claro el hacia dónde, el cómo, con quién y cómo hacer las cosas.

  1. Síndrome de la testarudez y la sordera empresarial

Aunque dicen que los adultos mayores se convierten en testarudos y sordos, he visto muchos empresarios jóvenes con más problema de sordera y testarudez que ellos. No aceptar, no escuchar, ser obstinados y asumir una posición de yo hago lo que quiero, es un cáncer empresarial.